CUÉNTATE EL CUENTO

Los cuentos de hadas forman parte del imaginario colectivo, como de los sueños y temores más profundos de sus ávidos lectores. Muchos de nosotros, hemos besado sapos, blandido espadas contra ogros y dragones o musitado un “abracadabra” en espera de ver realizado un deseo.

Si te “contaron el cuento”, habrás estado inmerso, aún sin tener conciencia de ello, en algún pliegue de la realidad. El autor construye al personaje, a partir de experiencias propias o ajenas, sobre los riesgos, peligros y recompensas de la vida. Identificarse con otros es un hábito humano común.

Lo curioso es que, al aceptar que la mente nos asimile como personaje, hacemos nuestra la batalla interna de éste mas, la enfrentamos adaptando sus características y visión, a la nuestra. Así, lo recreamos y nos convertimos, a través de ese rol, en seres más conscientes de nosotros mismos.

Es costumbre cotidiana que, fuera de las páginas de los libros, nos dediquemos a crear personajes que viven en los castillos de nuestras creencias. Influenciados por la cultura, el entorno, la sociedad, apresamos dichas figuras en su rol básico hasta que un día, descubrimos que podemos cambiarlos.

Y decidimos aceptar el reto de desarrollar nuestro mayor potencial para escribir el propio cuento. Y las zarzas y escaleras, se convierten en objetivos, desafíos, premios, cuestiones de innovación y trabajo en equipo, entre otros. Los peones así coronados nos hacemos verdaderos líderes.

Las siguientes son interpretaciones muy personales, sobre algunos clásicos populares. Cada quien hará su propia lectura. Lo importante es que no perdamos de vista la sabiduría que sus míticas páginas encierran y nos decidamos a aplicarla en lo personal y en nuestras organizaciones :

Los personajes del héroe y heroína, que triunfan después de una lucha en base a su constancia y talento, por ejemplo, son un estímulo poderoso para el emprendedor. Todos buscamos una oportunidad para mostrar de lo que somos capaces y marcar una diferencia en nuestro entorno y sociedad.

La Bella Durmiente, quien, en actitud pasiva y resignada, espera que el esfuerzo de un valiente príncipe la despierte, desacreditando su propia capacidad, impulso y juicio para acabar con una situación que podría haberle resultado muy productiva si tan sólo se hubiera decidido a actuar.

El Sastrecillo Valiente, quien utiliza a su favor, con gran habilidad, las circunstancias ambigüas que lo rodean para conseguir una fama que no corresponde a su fortaleza física pero si a su inteligencia y capacidad de liderazgo, ganándose el respeto y la aprobación de todos en el reino.

O La Caperucita Roja, a quien declaro personalmente culpable por el ataque del lobo ya que de haber sido discreta y responsable, no hubiera revelado información sustancial a su atacante, error que propició que él construyera una mejor estrategia y finalmente, la dejara sin merienda.

Manfred Kets De Vries, autor del libro “Cuenta historias de hadas en la sala de junta: cómo asegurarte de que tu empresa tenga un final feliz”, demuestra con otros múltiples ejemplos, cómo una mirada de líder sobre estos clásicos, nos evitaría tomar decisiones inadecuadas.

Kets De Vries dice a la letra, inspirado y acertado : “estas historias pueden tener un impacto mucho mayor que el contenido de muchos libros convencionales, a menudo somníferos, sobre liderazgo, ya que tienen el poder de encantar o tocarnos y enseñarnos verdades universales”.

El cuento es la alegoría del mundo interno, una antigüa brújula que nos orienta a éxitos y fracasos. Para ser eficaz, el líder no sólo necesita herramientas útiles, debe animar a su equipo mediante una conexión profunda. Y una historia o cuento de hadas, es la senda perfecta hacia las fuentes universales de la inspiración.

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